Cuando ya has adquirido a tu
cachorro y estén ambos en casa, cómodos y él a gusto con el lugar que será su
nuevo hogar, rodeado de sus accesorios e implementos necesarios para su
crecimiento, podrás dedicarte a conocer
detalladamente a tu mascota para establecer una buena relación. Es obvio, que
tu cachorro tendrá el temperamento propio de la raza que es, pero un
temperamento propio al que te deberás acostumbrar.
Como estudiante de
Comunicación y Relaciones Corporativas he de resaltar la importancia de la
comunicación con tu mascota. El perro emite una serie de signos que el hombre
debe saber interpretar, ya sea sonidos (ladridos, aullidos, gemidos),
comunicación no verbal (orejas hacia atrás) o de comunicación corporal
(movimiento de cola), la efectiva comunicación dependerá del grado de cercanía
y compenetración de ambos.
Entender los gemidos de tu
cachorro es importante, éstos pueden ser expresión de placer y conforme
aumentan su volumen pueden significar dolor, miedo o inconformidad. Los
alaridos indican dolor físico, los aullidos pueden indicar miedo a la soledad.
La edad adecuada para
comenzar a edad a tu cachorro es a partir de los dos meses, dado que el perro
es muy receptivo entre los dos y los ocho meses, y pasada esta edad su
capacidad receptiva disminuye, aclarando que ello no significa que éste pueda
aprender aquello que se enseñe. Para comenzar a educarlos hay que darles
órdenes básicas de conducta y de aseo (aprender a pararse, sentarse, a aceptar
la correa, a estar solo y acatar indicaciones).
Para educar a tu perro es
muy recomendable utilizar el método positivo, es decir, metodología que se basa
en otorgar recompensas; cuando el perro ha cumplido con lo que debía, se le
dará una recompensa con alimentos o con aquello que más le guste.


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